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DigiD bajo empresa estadounidense: la ACM aprueba la compra

La autoridad de competencia neerlandesa (ACM) ha dado luz verde a una operación que ha generado debate político en Países Bajos.
Aprobó la adquisición de la empresa tecnológica Solvinity, responsable de gestionar infraestructuras clave como DigiD, por parte de la compañía estadounidense Kyndryl.
Según la ACM, la operación no plantea problemas de competencia en el mercado neerlandés. Sin embargo, la decisión llega en medio de crecientes preocupaciones sobre la autonomía digital del país.
¿Qué es DigiD y por qué importa?
DigiD es el sistema de identificación digital que utilizan millones de residentes en Países Bajos para acceder a servicios públicos: desde la declaración de impuestos hasta trámites municipales o consultas sanitarias.
Aunque DigiD es un sistema público, parte de su infraestructura tecnológica es gestionada por empresas privadas. En este caso, Solvinity ahora adquirida por Kyndryl, desempeña un papel relevante en servicios digitales críticos.
La decisión de la ACM
La ACM explicó que su análisis se centró exclusivamente en si la adquisición reducía la competencia en el mercado. En palabras del regulador:
"Hemos examinado si las preocupaciones sobre la autonomía digital están vinculadas a una reducción de la competencia. No es así".
Es decir, desde el punto de vista estrictamente económico y de mercado, la autoridad concluyó que la operación no limita la competencia ni crea una posición dominante problemática.
¿Y las preocupaciones geopolíticas?
Durante la investigación, tanto clientes del sector público como expertos expresaron inquietud por la creciente dependencia de empresas tecnológicas estadounidenses en servicios críticos del Estado neerlandés.
La ACM recogió estas preocupaciones en su evaluación:
“Los clientes del sector público temen que el gobierno de Estados Unidos pueda imponer el acceso a los datos digitales a través de la legislación”.
Este temor se vincula a leyes estadounidenses que, en determinados casos, permiten requerir acceso a datos gestionados por empresas bajo jurisdicción de EE. UU., incluso si los servidores están en el extranjero.
Sin embargo, la ACM dejó claro que este tipo de riesgos no forman parte de su mandato en materia de competencia.
La revisión aún no ha terminado
El expediente también ha sido remitido a la Bureau Toetsing Investeringen (BTI), la oficina que evalúa adquisiciones extranjeras desde la perspectiva de la seguridad nacional y riesgos estratégicos.
La BTI todavía no ha concluido su análisis. Esto significa que, aunque la operación está aprobada desde el punto de vista de competencia, aún podría ser objeto de condiciones adicionales o revisión más amplia.
Un debate más amplio: soberanía digital
En la Tweede Kamer varios diputados han advertido que la creciente externalización de servicios digitales esenciales a multinacionales extranjeras podría afectar la soberanía digital neerlandesa.
El debate no es nuevo: Europa lleva años discutiendo cómo reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos en sectores estratégicos como la nube, la ciberseguridad y la identidad digital.


