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NS equipará con porras a agentes de seguridad ante el aumento de agresiones

El operador ferroviario neerlandés NS pondrá en marcha una prueba piloto que permitirá a parte de sus agentes de seguridad portar porras. La medida responde al aumento de incidentes violentos dentro y alrededor de los trenes.
De los 680 agentes que integran el cuerpo, 75 recibirán formación específica en las próximas semanas.
La empresa confirmó que el programa cuenta con la aprobación del Ministerio de Justicia y Seguridad, otorgada el año pasado, para permitir el porte de la porra corta en el marco de esta prueba.
En qué consiste la prueba piloto
El plan se aplicará inicialmente a empleados del departamento de Seguridad y Servicio con base en Rotterdam, Den Haag, Zwolle y ’s-Hertogenbosch. Estos agentes asisten a pasajeros con consultas de viaje, intervienen cuando sus compañeros solicitan apoyo y realizan controles en zonas donde se prevén disturbios.
Durante el periodo de formación, los agentes recibirán instrucciones detalladas sobre el uso correcto de la porra, incluyendo en qué situaciones está permitido utilizarla y cuándo no.
- NS prevé que los primeros agentes comiencen a portar porras a finales de abril
- El piloto tendrá una duración de un año
- Tras ese periodo, la empresa evaluará si la medida mejora tanto la eficacia operativa como la seguridad laboral del personal.
Más medidas de seguridad en marcha
Como parte de su estrategia para reforzar la seguridad, NS también anunció que este año entregará cámaras corporales a todos los conductores jefes.
El contexto que impulsa estas decisiones es el aumento sostenido de incidentes desde la pandemia de COVID-19. El año pasado se registraron 1.132 casos de agresión contra empleados de NS, frente a 1.095 en 2024.
Plan nacional para reforzar la seguridad en estaciones
Paralelamente, el Ministerio de Infraestructura y Gestión del Agua trabaja junto con ProRail en un plan de acción para mejorar la seguridad en estaciones ferroviarias. Para esta iniciativa se ha destinado un presupuesto de 20 millones de euros.
La combinación de nuevas herramientas para los agentes, tecnología adicional y coordinación con autoridades busca frenar la violencia en el transporte público, una preocupación creciente en el sistema ferroviario neerlandés.


