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Países Bajos busca crear centros de retorno fuera de la UE

Países Bajos quiere avanzar en una nueva estrategia migratoria junto a varios países de la Unión Europea: crear “centros de retorno” fuera del territorio comunitario para solicitantes de asilo cuyas solicitudes hayan sido rechazadas.
El ministro de Asilo y Migración, Bart van den Brink, anunció la iniciativa en Bruselas tras reunirse con sus homólogos europeos. Según explicó, un grupo inicial de países liderará el proyecto: Países Bajos, Austria, Grecia, Alemania y Dinamarca.
El objetivo de esta cooperación es coordinar esfuerzos para establecer instalaciones fuera de la Unión Europea donde puedan ser trasladados los solicitantes de asilo que no obtengan protección internacional.
El gobierno descarta el plan anterior para Uganda
El actual Gabinete de Jetten decidió abandonar una propuesta del gobierno anterior que contemplaba abrir un centro de retorno en Uganda.
Aun así, Van den Brink dejó claro que Países Bajos mantiene su intención de avanzar en la estrategia general de crear estos centros fuera del bloque europeo.
Países Bajos analiza ahora qué países terceros podrían acoger las instalaciones.
Cooperación entre países de la UE para encontrar socios
El ministro subrayó que la iniciativa será un esfuerzo coordinado entre los cinco países que lideran el proyecto.
"Vamos a coordinar quiénes tienen las mejores entradas o contactos en el extranjero", declaró el ministro, enfatizando que encontrar países de acogida para los centros es una "tarea colectiva" de los cinco socios de la UE.
Si el proyecto avanza con éxito, Van den Brink considera posible que otros Estados miembros de la Unión Europea se sumen a la iniciativa en el futuro.
La protección de los derechos humanos será clave
Uno de los requisitos fundamentales para el gobierno neerlandés es que los centros respeten los derechos humanos de los migrantes.
Por ahora, Van den Brink evitó mencionar qué países podrían albergar estas instalaciones.
Expertos advierten que el plan será difícil de implementar
La propuesta también enfrenta dudas entre especialistas. Investigadores del Instituto Clingendael advirtieron en un informe publicado el mes pasado que crear centros de retorno fuera de la UE no será una tarea sencilla.
Según el estudio, solo un número reducido de países estaría dispuesto a albergar este tipo de instalaciones.
Con tan pocos socios potenciales, esos países podrían exigir compensaciones significativas, lo que limitaría el margen de los países de la Unión Europea para imponer condiciones estrictas.
El informe fue elaborado precisamente a petición del ministerio dirigido por Bart van den Brink, lo que refleja los desafíos diplomáticos y financieros que podría enfrentar esta iniciativa.


