2 min
Los tiempo de espera para acceder a la salud mental aumentan un 35 %

Las listas de espera para atención de salud mental en Países Bajos continúan aumentando y ya superan las 101.000 personas.
Más de la mitad de los pacientes espera más de las 14 semanas consideradas como el máximo acordado.
Los datos muestran un incremento preocupante: el número de personas que exceden ese límite creció un 35 % en un año.
El programa Radar analizó el nuevo panel de datos de la Nederlandse Zorgautoriteit (NZa) junto con MIND, organización que representa a los pacientes de salud mental, para evaluar la situación en 2025.
Más pacientes y esperas más largas
En octubre de 2025, 101.134 personas estaban registradas en listas de espera para tratamiento de salud mental. De ese total, 65.091 llevaban más de 14 semanas esperando.
El tiempo promedio para iniciar tratamiento alcanzó las 24 semanas en 2025, tres semanas más que en 2024.
Es decir, casi seis meses antes de poder comenzar terapia o recibir atención especializada.
Según el análisis de Radar y MIND, “Los tiempos de espera en atención de salud mental volvieron a aumentar en 2025”.
Casos urgentes, los más afectados
Uno de los hallazgos más preocupantes es que las personas con necesidades más urgentes no reciben atención más rápida. Por ejemplo, quienes requieren tratamiento por trastornos de la personalidad esperaron en promedio 32 semanas el año pasado.
También las entrevistas de admisión, el primer paso para determinar qué tratamiento necesita el paciente, superan ampliamente el tiempo acordado. Aunque el máximo establecido es de cuatro semanas, en 2025 la espera promedio fue de 14 semanas.
MIND: cifras “inaceptables”
La directora de MIND, Dienke Bos, calificó las cifras de inaceptables y advirtió que las afecciones mentales pueden agravarse cuando no se tratan a tiempo. Instó al nuevo Gabinete a intervenir en el sistema sanitario y afirmó:
La respuesta de la NZa
La NZa reconoció en una respuesta escrita a Radar que las listas de espera son indeseables y urgentes, pero subrayó que se trata de una responsabilidad compartida.
El debate ahora se centra en si el sistema actual puede responder a la creciente demanda o si serán necesarias reformas estructurales para garantizar atención oportuna.


