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Ámsterdam tiene el mayor absentismo laboral municipal del país

El Ayuntamiento de Ámsterdam ha puesto en marcha un plan para reducir el elevado número de bajas por enfermedad entre sus empleados municipales, después de que el absentismo laboral alcanzara el 9,7% el año pasado.
La cifra supera la media nacional del 6,7% en el sector público. Ante esta situación, la alcaldesa Femke Halsema y la concejala Hester van Buren presentaron un plan ante el consejo municipal con medidas concretas y una fuerte inversión económica.
El municipio destinará 9 millones de euros en 2026 y, a partir de entonces, 8 millones anuales hasta 2030. La inversión total prevista asciende a 40 millones de euros.
17 direcciones concentran la mayoría de las bajas
El plan se centra en 17 direcciones municipales con más de 250 empleados cada una, donde las bajas por enfermedad superan el 8%. El Ayuntamiento califica ese nivel como “excepcionalmente alto”.
Estas áreas representan el 60% de la plantilla municipal, pero concentran el 70% del total de ausencias por enfermedad dentro de la organización.
La estrategia municipal contempla una supervisión intensiva de estas direcciones, con seguimiento específico de indicadores y apoyo adicional en gestión de recursos humanos.
Más formación y reintegración laboral
Una de las medidas clave será reforzar la formación de los directivos para prevenir el absentismo y facilitar el regreso al trabajo tras una baja médica.
El plan incluye:
- Acompañamiento más activo durante la enfermedad.
- Reintegración progresiva en el puesto original.
- Reasignación interna a otras funciones municipales cuando sea necesario.
Según Halsema y Van Buren, el objetivo es que el absentismo vuelva al promedio del sector, actualmente situado en el 6,7%.
Programas ya en marcha
El Ayuntamiento ya cuenta con un programa independiente para departamentos cuyo absentismo oscila entre el 6% y el 8%. El nuevo plan intensifica las medidas en los casos más críticos.
El elevado nivel de bajas supone no solo un reto organizativo, sino también financiero, ya que incrementa los costes laborales y afecta la continuidad de los servicios municipales.
Con esta inversión plurianual, Ámsterdam busca estabilizar su plantilla, reducir la presión sobre los equipos y garantizar la prestación eficiente de servicios públicos esenciales.


