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Bélgica insiste en un peaje nacional pese a las críticas de Países Bajos

Bélgica sigue adelante con sus planes para introducir un peaje nacional de carreteras a partir del 1 de enero de 2027, a pesar de las objeciones expresadas por Países Bajos, las incertidumbres legales dentro de la Unión Europea y la inquietud creciente en las regiones fronterizas neerlandesas.
Aunque el plan aún no está cerrado, las autoridades belgas trabajan para concretarlo este mismo año, según información de NOS.
Un peaje anual de hasta 120 euros
Los detalles que han trascendido indican que el sistema se basaría en un peaje anual, con un coste estimado de entre 100 y 120 euros para turismos. Pese a no existir todavía una propuesta definitiva, el Gobierno flamenco ya ha incluido 130 millones de euros en ingresos previstos por este concepto en su presupuesto para el próximo año. Las autoridades confían en presentar un plan por escrito antes de la primavera.
Preocupación en Países Bajos
El posible precio del peaje ha generado un intenso debate en Países Bajos. El ministro de Infraestructura aseguró que el Gobierno neerlandés no se opone en principio a los peajes, siempre que las tarifas estén directamente vinculadas al uso real de las carreteras.
También calificó como “bastante elevada” la cifra de 100 euros anuales y señaló que está dispuesto a dialogar con Bélgica para explorar alternativas más proporcionales.
Impacto en las regiones fronterizas
Las críticas también llegan desde provincias fronterizas como Zeeland, Noord-Brabant y Limburg. El comisario de movilidad de Zelanda, Harry van der Maas, advirtió que el peaje podría perjudicar la libre circulación de personas y mercancías, esencial para la economía regional.
Argumentos belgas: pagar por el uso
Desde Bélgica, el argumento central es que millones de conductores extranjeros utilizan las carreteras sin contribuir a su mantenimiento. El ministro de Finanzas flamenco, Ben Weyts, afirmó en el Parlamento flamenco que 6,5 millones de conductores extranjeros circulan habitualmente por el país sin pagar, mientras que los residentes sí contribuyen.
El plan cuenta con amplio apoyo político. El diputado liberal de la oposición, dijo comprender el malestar en Países Bajos, pero respaldó la idea. No obstante, cuestionó si el calendario es realista y si el sistema podrá diseñarse de forma legalmente sólida.
El obstáculo legal europeo
Un intento similar en Alemania fracasó en 2017, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea anuló el sistema tras una demanda de Austria, apoyada por Países Bajos. El tribunal concluyó que no se puede discriminar a conductores extranjeros mediante compensaciones a los residentes nacionales.
En Bélgica, varios políticos han dejado claro que no quieren que sus ciudadanos paguen más, lo que implicaría algún tipo de compensación y reaviva el riesgo de conflicto con la normativa europea.
Tensiones y posibles represalias
Si Bélgica sigue adelante, los Países Bajos han pedido contramedidas, como cobrar a los conductores belgas por entrar al país.
Mientras tanto, entre los conductores neerlandeses predomina el rechazo. Muchos califican el plan de “demasiado caro” y temen un efecto dominó en otros países europeos.


