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El puerto de Deventer cerrará por el bajo nivel del río IJssel

Puente Waalbrug sobre el río Waal en Nijmegen
Puente Waalbrug sobre el río Waal en Nijmegen © Rijkswaterstaat

El descenso del caudal del río IJssel obligará a cerrar el puerto de Deventer a partir del sábado. Al mismo tiempo, el cierre del Canal de Twente por problemas en las esclusas de Eefde sigue generando importantes pérdidas económicas para las empresas de la región.

El puerto de Deventer dejará de operar desde el sábado

El puerto de Deventer permanecerá cerrado hasta nuevo aviso a partir de este sábado debido al descenso del nivel del agua en el río IJssel, informó el municipio.

Las autoridades han pedido a las embarcaciones que abandonen el puerto antes del viernes por la noche. De lo contrario, podrían quedar atrapadas durante un periodo indefinido, ya que la esclusa permanecerá cerrada mientras el nivel del agua continúe descendiendo.

Tenemos que cumplir con un permiso de la junta de aguas, explicó un portavoz municipal. Mantener la esclusa cerrada es la solución más segura en la situación actual.

El riesgo de daños obliga al cierre

La normativa establece que la esclusa no puede utilizarse cuando el nivel del agua del IJssel baja de los 45 centímetros sobre el NAP (Normaal Amsterdams Peil).

Si el río desciende por debajo de ese límite, la diferencia de altura con el agua del puerto aumenta considerablemente y la presión podría dañar gravemente las compuertas de la esclusa.

Actualmente, el nivel del agua dentro del puerto se sitúa en 5,7 metros sobre el NAP, mientras que en el IJssel ronda los 0,65 metros, una diferencia que preocupa a las autoridades.

No es la primera vez que ocurre una situación similar. Hace ocho años el puerto también tuvo que cerrar por el bajo caudal del río y varias embarcaciones permanecieron atrapadas durante semanas.

Un cierre que agrava los problemas del transporte fluvial

El cierre llega en un momento especialmente complicado para la navegación interior.

Desde el pasado fin de semana, las esclusas de Eefde, en la provincia de Gelderland, permanecen cerradas por una medida de emergencia adoptada por Rijkswaterstaat para evitar daños irreparables en el Canal de Twente.

Esta situación había convertido a Deventer en uno de los principales puertos alternativos de la zona. Sin embargo, con el nuevo cierre esa opción también desaparecerá.

Actualmente hay ocho o nueve barcos en el puerto. Ese es el límite. Ahora que hemos anunciado el cierre, es probable que la oferta disminuya significativamente. Los barcos no querrán arriesgarse a quedar varados en Deventer, explicó el portavoz.

Los puertos interiores de Meppel, Kampen y Zwolle, situados cerca del IJsselmeer, continúan siendo accesibles.

Twente reclama apoyo económico al Gobierno

El cierre indefinido del Canal de Twente también está teniendo un importante impacto económico en la región.

La organización Twente Board ha solicitado al ministro de Infraestructura y Gestión del Agua, que el Gobierno destine ayudas económicas a las empresas afectadas por la interrupción del transporte fluvial.

Según la entidad, muchas compañías ya están afrontando mayores costes logísticos, rutas de transporte más largas y un incremento del uso del transporte por carretera y ferrocarril.

Todavía es pronto para ofrecer una cifra diaria fiable. Sin embargo, observamos que las empresas se enfrentan a costes de transporte adicionales, rutas logísticas más largas, un mayor despliegue de transporte por carretera y ferrocarril, e incertidumbre en la planificación de las entregas, señaló un portavoz de Twente Board.

Piden una solución urgente

La presidenta de Twente Board, envió una carta al ministro Karremans solicitando que se aclare lo antes posible cuándo podrá reabrirse el Canal de Twente.

Además, pidió al Gobierno central que asuma parte de los costes extraordinarios derivados de esta situación para evitar que recaigan únicamente sobre las empresas de la región.

Mientras tanto, el cierre de las esclusas de Eefde continúa impidiendo el acceso por vía fluvial a ciudades como Almelo, Enschede y Hengelo, una situación que mantiene en vilo a numerosas empresas que dependen del transporte por agua.

Por Cristina García

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