2 min
Joven de 19 años condenada a TBS y prisión por torturar y matar gatos

Una joven de 19 años fue declarada culpable de torturar, matar y mutilar gatos y erizos en Hilversum y condenada a 391 días de prisión y a una medida de TBS, un tratamiento psiquiátrico impuesto por un tribunal neerlandés a delincuentes con trastornos mentales.
El caso se tramitó a puerta cerrada en el Tribunal de Lelystad, ya que parte de los delitos se cometieron cuando la acusada era menor de edad, entre el 1 de julio de 2024 y el 25 de enero de 2025.
Brutalidad documentada y armas ilegales
Según la sentencia, la joven mostraba una “gran fascinación por la sangre, la tortura y la muerte”. En cuadernos hallados en su posesión, algunos escritos con sangre, describía su deseo de convertirse en asesina en serie y detallaba fantasías violentas contra personas.
Los investigadores recuperaron videos en su teléfono en los que aparece persiguiendo a un gato y apuñalándolo repetidamente con un palo. En la audiencia, declaró que se sintió “emocionada” por el miedo que generó. Algunos animales fueron decapitados, desollados o diseccionados tras morir.
La acusada también poseía armas prohibidas, entre ellas una porra, un brazalete con cuchilla oculta, tres puños americanos y una pistola eléctrica.
Riesgo de reincidencia y tratamiento obligatorio
El tribunal señaló que, desde principios de 2024, la joven desarrolló síntomas psicóticos paranoides, lo que generó temor en su entorno familiar. Los jueces concluyeron que existe un alto riesgo de reincidencia si no recibe tratamiento.
La medida de TBS impone condiciones estrictas:
- Prohibición de consumir alcohol o drogas.
- Prohibición de tener animales.
- Prohibición de salir del país.
- Obligación de someterse a tratamiento psiquiátrico (sin ingreso clínico obligatorio por ahora).
El tribunal subrayó que sus escritos y comportamiento violento indican una posibilidad real de repetición de conductas si no hay intervención terapéutica continuada.
Un caso que no es aislado
Las autoridades recordaron un caso similar en Hilversum el verano pasado, cuando otra mujer fue condenada a TBS y prisión por delitos comparables contra varios animales, incluidos gatos, conejos y un erizo.
Estos episodios han generado inquietud pública y renovado el debate sobre la detección temprana de trastornos graves y la protección animal en Países Bajos.


