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Róterdam da voz a los menores en divorcios: se introduce un defensor infantil

Adolescente
Adolescente © Emiliano Vittoriosi en Unsplash

Desde este año, el Tribunal de Róterdam ha oficializado una figura que marca un antes y un después en los casos de divorcios: el defensor de menores (tutor ad litem): una persona que actúa en favor del niño o adolescente cuando se trata de restablecer el contacto con uno de sus progenitores.

Este sistema, que estuvo en fase piloto durante más de 18 meses, resultó tan eficaz que ahora se ha convertido en procedimiento estándar.

¿Qué hace un defensor de menores?

A diferencia de los jueces, que a veces tienen poco tiempo para analizar cada situación emocional compleja, el defensor se reúne de forma individual con el menor, con el padre y con la madre.

Su objetivo no es forzar un contacto, sino investigar qué desea realmente el menor y qué es lo mejor para él o ella.

Esto es especialmente útil en casos donde el niño ha perdido contacto con un progenitor, casi siempre el padre, y se encuentra en medio de un conflicto emocional.

Más tiempo y menos trauma

Según el tribunal, una audiencia judicial puede ser traumática para el menor, sobre todo si se encuentra en un conflicto de lealtades.
El defensor actúa como puente emocional, evitando que el caso escale.

El juez Eelco Moerman explicó que el sistema anterior era más lento:

“Un caso podía tardar un año antes de llegar al fondo. Ahora, en seis meses, ya han ocurrido avances importantes.”

Un caso real: del rechazo al reencuentro

Trouw entrevistó a Eric van der Pols, uno de los abogados que participó en el programa piloto.
Él trabajó con una adolescente de 15 años que no quería volver a ver a su padre. Después de meses de trabajo conjunto, lograron un reencuentro emocional que terminó en un abrazo y una cena.

“Ella pudo decirle lo que sentía. Y él también explicó por qué no había estado presente antes. Ese espacio para hablar cambió todo.”

Van der Pols enfatiza: el objetivo no es forzar el contacto, sino encontrar lo que realmente beneficia al menor. Asegura que se ha restablecido comunicación en cerca del 50 % de los casos en los que intervino.

¿Qué cambia con este nuevo enfoque?

  • Se escucha la voz del niño con claridad en el proceso.
  • Se evita que la disputa se judicialice innecesariamente.
  • El menor sufre menos tensión emocional.
  • Se gana tiempo y calidad en la toma de decisiones.

Durante el piloto, se representó a 47 menores en Róterdam y Dordrecht, y ahora el modelo se implementará de forma permanente.

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