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Bailar para sanar: una historia de migración, valentía y renacer

Ángela Alfaro en su estudio
Ángela Alfaro en su estudio © Ángela Alfaro

📩 Carta enviada al periódico

Querido equipo de Tierras Holandesas:

Mi nombre es Ángela y quiero compartir con ustedes una historia que nació del movimiento, de la migración y de la necesidad humana de pertenecer.

Crecí en El Salvador, en un contexto difícil, donde la vida muchas veces exige fuerza antes que sueños. Desde muy joven, el baile fue mi refugio. Cuando el mundo parecía pesado, la música me daba aire. El movimiento se convirtió en mi forma de sanar, de resistir y de sentirme viva.

Más tarde estudié Derecho, me especialicé en temas complejos como el derecho marítimo y portuario, fui madre, construí una vida “correcta”… pero dentro de mí seguía viviendo ese ritmo que no se puede callar.

En 2018, por amor y por destino, migré a los Países Bajos. Llegué con una maleta llena de ilusiones y también de miedos: nuevo idioma, nueva cultura, nuevas reglas, nuevos silencios.

Como muchas personas migrantes, tuve que reinventarme desde cero.

Aprender holandés, navegar por la burocracia, entender una sociedad distinta… fue un proceso intenso.
Pero también fue una oportunidad para volver a mí.

En medio de ese proceso encontré de nuevo el baile y luego zumba, como una herramienta no solo para entrenar el cuerpo, sino también para reconstruirme por dentro. Bailar me devolvió la confianza, la alegría, la energía y el sentido de comunidad que tanto necesitaba.

En noviembre de 2019 di el salto más grande de mi vida: abrí Latin Soul Dance Studio en La Haya.
No era solo un negocio. Era una visión. Donde la música latina y la calidez humana se encuentran para crear una familia multicultural.

Hoy, me siento orgullosa de que Latin Soul Dance sea un punto de encuentro para personas de más de 25 nacionalidades. También bailan las familias juntas: abuelos, madres, padres, niños… incluso bebés que dan sus primeros pasos al ritmo de la música, siempre protegidos con protección auditiva.
Allí tejemos comunidad. Las personas que llegan solas se van con amigos.

Por eso quiero compartir mi historia con ustedes: para que otros migrantes, latinos y soñadores vean que sí es posible construir un hogar lejos de casa, con creatividad, valentía y comunidad.

📣 Llamado a la comunidad: ¿Has vivido algo similar?
¿Has tenido que reinventarte desde cero al migrar? ¿Encontraste una forma de reconectar contigo lejos de casa? ¿Cómo construiste comunidad en un país nuevo? ¡Queremos leerte!
Mándanos tu historia aquí

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