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Jóvenes en Países Bajos normalizan el “compra ahora y paga después”

Más de la mitad de los jóvenes adultos en Países Bajos ha incorporado el sistema de “compra ahora y paga después” a sus hábitos de consumo.
Así lo revela un estudio del Nibud, que advierte de los riesgos financieros asociados a esta tendencia.
Un método visto como “dinero propio”
El informe, basado en 1.509 encuestados de entre 18 y 27 años, muestra que muchos jóvenes no perciben estas opciones como una forma de deuda. En cambio, las interpretan como si fueran una tarjeta de débito.
El 54% afirma utilizar ocasionalmente plataformas de pago aplazado como Klarna o Riverty.
Además, el 51% recurre a la tarjeta de crédito y cerca del 59% ha financiado la compra de un teléfono móvil mediante suscripción.
Aun así, casi el 40% asegura no utilizar nunca este tipo de servicios.
Motivos: flexibilidad y control aparente
Los jóvenes explican que optan por el pago aplazado principalmente por dos razones: poder ver el producto antes de pagarlo y repartir el coste en el tiempo.
Sin embargo, esta flexibilidad puede generar una falsa sensación de control sobre las finanzas personales.
Señales de alerta en las finanzas personales
El estudio revela datos preocupantes: La mitad de los encuestados (50%) afirma que su cuenta bancaria queda en descubierto en ocasiones, mientras que un 8% señala que esto ocurre con frecuencia.
Además, el 37% reconoce tener dificultades para llegar a fin de mes y depender en algunos casos de préstamos de familiares o amigos.
Según Nibud, quienes utilizan con frecuencia el pago aplazado tienen más probabilidades de sufrir sobregiros y gastar más de lo que pueden permitirse.
Más deudas entre los jóvenes
La tendencia también se refleja en el aumento de problemas de endeudamiento. La organización Flanderijn informó recientemente de que el número de menores de 25 años que entran en contacto con agencias de cobro se ha incrementado significativamente en los últimos cinco años.
Actualmente, unos 45.000 jóvenes acumulan retrasos en pagos como primas de seguros médicos o multas de tráfico. Además, en 2024 creció en más de un tercio el número de jóvenes que solicitó ayuda para gestionar sus deudas.
Riesgos sociales más amplios
Expertos advierten de que los problemas financieros no solo afectan a la estabilidad económica individual.
También pueden aumentar la vulnerabilidad de los jóvenes frente a situaciones de riesgo, como el reclutamiento en actividades delictivas.


