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El RIVM confirma 911 muertes por la ola de calor de junio

Dos personas mayores sentadas en sillas al sol en Naaldwijk
Dos personas mayores sentadas en sillas al sol en Naaldwijk © joyce huis en Unsplash

La ola de calor que azotó los Países Bajos entre finales de junio y principios de julio causó la muerte de al menos 911 personas en apenas dos semanas, según los datos oficiales publicados por el RIVM (Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente).

La cifra, prácticamente definitiva al haberse notificado ya el 98% de los fallecimientos del periodo, convierte este episodio en uno de los más mortales de la historia meteorológica reciente del país.

El impacto fue especialmente devastador en el sur y el este del país, las regiones donde se registraron las temperaturas más extremas, y afectó sobre todo a las personas de 80 años o más, aunque el aumento de muertes se detectó en todos los grupos de edad.

Dos semanas de calor extremo

El RIVM divide el exceso de mortalidad en dos periodos bien diferenciados:

  • Semana 1 (22 al 28 de junio): 586 muertes adicionales. Las estimaciones iniciales apuntaban a 480 fallecimientos, pero la cifra fue revisada al alza en el informe definitivo.
  • Semana 2 (29 de junio al 5 de julio): 325 muertes adicionales.

Este segundo bloque resulta especialmente significativo porque las temperaturas ya habían descendido el 29 de junio, cuando oficialmente terminó la ola de calor. El RIVM explica este fenómeno con el concepto de "efecto retardo" (en neerlandés, na-ijleffect): el cuerpo humano puede colapsar días después del pico de estrés térmico, incluso cuando el termómetro ya ha bajado. Las 325 muertes de la segunda semana son atribuidas precisamente a este efecto.

Por su parte, el medio neerlandés Headliner, citando información de NRC, apunta a que la sobremortalidad continuó durante una tercera semana, del 6 al 12 de julio, con 412 fallecidos adicionales, lo que elevaría el total del periodo a 1.323 personas.

Una ola de calor histórica

La ola de calor duró diez días. Su intensidad fue tal que el servicio meteorológico neerlandés KNMI emitió por primera vez en su historia un Código Rojo por calor. Ese mismo día se batió un récord histórico de temperatura de bulbo húmedo de 27,1°C, un indicador que mide el estrés térmico combinando temperatura y humedad, y que refleja cuánto puede refrescarse el cuerpo mediante la sudoración. Cuanto más alto es este valor, menos eficaz resulta el mecanismo natural de refrigeración del organismo.

Entre el 25 y el 27 de junio se sucedieron varias noches tropicales, con temperaturas mínimas que no bajaron de los 20°C, lo que impidió que los cuerpos más vulnerables pudieran recuperarse durante las horas nocturnas.

Además del calor, durante esos días se registró una mala calidad del aire por smog, que supuso una carga adicional para la salud de las personas más frágiles.

Fallecimientos y causas

La gran mayoría de los fallecidos tenían 80 años o más. También se detectó un aumento significativo de muertes en el grupo de 65 a 74 años. El RIVM explica que el calor extremo afecta más a las personas mayores porque sus órganos funcionan con menor eficiencia, sudan menos y pierden la sensación de sed, lo que facilita la deshidratación. A eso se suma que el calor agravó enfermedades preexistentes de tipo cardiovascular, vascular y pulmonar.

El Plan Nacional contra el Calor

Durante este periodo estuvo activado el Plan Nacional contra el Calor (Nationaal Hitteplan), un protocolo de respuesta sanitaria diseñado para proteger a los grupos más vulnerables en episodios de calor extremo.

El RIVM señala que, a pesar de las elevadas cifras absolutas de este año, la probabilidad de morir en días calurosos ha disminuido desde 2010 gracias a una mayor concienciación social, lo que muestra que las medidas de prevención tienen efecto, aunque la intensidad excepcional de este episodio las haya desbordado.

Por Cristina García

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