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Tribunal ordena tratamiento psiquiátrico por el asesinato de una niña en Nieuwegein

Mazo de la corte
Mazo de la corte © Katrin Bolovtsova en pexels

El tribunal ha ordenado atención psiquiátrica obligatoria en un centro TBS para Hamzah L., el hombre que mató a Sohani, de 11 años, en Nieuwegein en febrero de 2025.

La medida no tiene una duración fija y puede prolongarse mientras los expertos consideren que el condenado representa un peligro para la sociedad.

La decisión sigue la recomendación de la Fiscalía y no incluye pena de prisión, al concluir el tribunal que el acusado no es penalmente responsable debido a su estado mental en el momento de los hechos.

El ataque y el contexto del caso

El 1 de febrero de 2025, L. apuñaló a la niña sin motivo aparente mientras jugaba en la calle. El ataque ocurrió ante la presencia de familiares menores de edad.

Ese mismo día, el acusado atacó a otra mujer en un centro comercial de la ciudad; según la Fiscalía, ambos hechos formaban parte de un mismo episodio de comportamiento psicótico.

Durante la investigación, L. declaró que creía que un demonio habitaba en la víctima, una afirmación que los peritos vincularon a un episodio psicótico grave.

Señales previas y fallos en la prevención

Días antes del ataque, vecinos alertaron sobre conductas erráticas y agresivas del acusado.
Hubo avisos a la policía y a servicios de atención, lo que reavivó el debate público sobre cómo deben intervenir las autoridades cuando una persona con problemas psiquiátricos presenta señales de riesgo.

El caso ha generado llamamientos a mejorar la coordinación entre policía y salud mental para prevenir episodios violentos.

Evaluación médica y responsabilidad penal

El tribunal concluyó que el ataque fue causado íntegramente por una psicosis. Los expertos declararon al acusado completamente inimputable, criterio que los jueces confirmaron.

Aunque se abordó el consumo de drogas el día de los hechos, los peritos subrayaron que no fue la causa de la psicosis, si bien pudo agravar episodios previos. La sentencia establece que “no tenía otra opción en ese momento”, y por tanto no puede ser castigado penalmente.

Antecedentes y riesgo de reincidencia

L. tenía un largo historial de problemas psicológicos y contactos previos con el sistema sanitario y judicial, incluidos incidentes violentos y amenazas. Antes del ataque, ya estaba bajo tratamiento en un centro psiquiátrico forense.

En 2022, un tribunal había advertido que existía un riesgo significativo de violencia grave si no se mantenían medidas estrictas.

Los investigadores indicaron además que el acusado compró el cuchillo una semana antes, posiblemente con intención autolesiva, un elemento que se tuvo en cuenta para valorar su estado mental.

Disculpas y alcance de la sentencia

Durante una audiencia en enero, L. expresó disculpas y afirmó que no pudo controlarse. El tribunal reconoció el dolor de la familia de la víctima y que podrían desear una pena de prisión; sin embargo, aclaró que la ley no permite encarcelar a una persona declarada no responsable penalmente.

El tribunal reconoce que la familia de Sohani podría solicitar una pena de prisión.

"Sin embargo, si se determina que el acusado no es legalmente responsable, el tribunal no tiene autoridad para imponerle prisión".

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